The end of the f***ing world: oscura, rebelde y romántica a la vez

¡Hola, hola, lectores! Reconozco que estaba un poquito saturada de vampiros y superhéroes (estoy con crónicas, los originales y agentes de shield). Me apetecía ver algo diferente con personajes reales y auténticos. Si os digo la verdad, no me había fijado en The end of the f***ing world hasta hace unos días. ¿Queréis saber lo que me ha parecido esta serie? ¡Pues a seguir leyendo!


Podría decirse que The end of the f***ing world es la serie de moda (y sí está en Netflix). Pero que sea la serie de moda no quiere decir para nada que sea mala o que no merezca la pena verla. De hecho, es todo lo contrario. Yo os recomiendo muy mucho que la veáis porque la serie no tiene desperdicio alguno. 

Nos encontramos con dos adolescentes que se sienten totalmente incomprendidos por sus padres y por la sociedad. James (Alex Lawther), es un joven que cree ser un psicópata (sufre un trastorno severo a causa de una tragedia infantil), solitario e incapaz de sentir nada. Alyssa (Jessica Barden) es rebelde, inconformista, luchadora, auténtica, sincera y sin pelos en la lengua. 

Los dos van al mismo instituto y les cuesta entablar conversación con sus compañeros. Pero será Alyssa la que dará el primer paso para hablar con James. Ambos se llevan mal con sus padres, se sienten infelices y creen que su lugar en el mundo no es estar cerca de ellos. Por eso, deciden emprender una aventura juntos que les llevará a hacer cosas que jamás hubieran pensado. 

El primer objetivo (y por lo que decide irse con Alyssa) de James es asesinar a su compañera (no os olvidéis de que está convencido de que es un psicópata) pero cada día que pasa se siente más comprendido, querido y cómodo. Con ella puede ser él mismo y no existen los prejuicios. Y eso, poco a poco, le van menguando las ganas de querer matarla.

Alyssa, tiene serios problemas para confiar en la gente. Y para no dejar salir sus miedos e inseguridades tiende a hablar a todos con insultos y faltas de respeto. Su madre no la entiende y el hombre con el que se ha casado le quiere hacer la vida imposible. Tiene la sensación de que toda su vida ha sido infeliz pero idealiza a un padre que le abandonó cuando era pequeña. 

Como decía antes, ambos, se embarcarán en una aventura en la que se pondrán al límite, descubrirán nuevos sentimientos y vivirán experiencias que les marcará la vida. Juntos, se sentirán más fuertes, más comprendidos, más cómodos y más tranquilos. Pero cómo os podéis imaginar su camino estará lleno de obstáculos que superar y los miedos e inseguridades amenazan con salir a la luz. 

A pesar de que mucha gente dice que The end of the f***ing world está lleno de clichés y que es una historia increíblemente típica a mí me ha encantado. No conocía a Jessica Barden ni a Alex Lawther pero me han sorprendido para bien. Sus personajes me han parecido tan auténticos, reales y naturales que me ha sido imposible no empatizar con ellos. 

Además, la banda sonora (que suena en cada capítulo) es maravillosa y hace que resulte mucho más fácil acompañar a Alyssa y James en su viaje. Netflix tenía claro que poner a dos adolescentes rebeldes, inconformistas, incomprendidos, que van contra las normas establecidas y tan auténticos requeriría de una banda sonora que estuviera a la altura. ¡Y vaya si lo han conseguido!

The end of the f***ing world me ha conquistado con esos toques espontáneos de romanticismo, oscuridad y realismo. Todo junto hace que la serie se haya convertido en una de las que más me ha gustado hasta el momento. ¿Queréis saber un plus? Que dura veinte minutos y que la podéis ver un sábado sin ningún problemas. 

Para los que no la hayáis visto... ¡os la super recomiendo! 

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