Noragami: un anime super molón y divertido que trae frescura a Netflix

¡Hola, hola, lectores! ¿Cómo estáis llevando el calor? Sé que he estado algo desaparecida de las redes sociales y del blog pero espero retomar la actividad de reseñas en breve (si es que no doy a basto). Hoy os voy a hablar de Noragami, el último anime de Netflix que he visto donde se juntan algunas gamberradas, amistad, aventuras y mucha mucha diversión. 

Yato es un dios menor al que nadie hace caso (muchos no saben si quiera de su existencia). Su mayor sueño es conseguir muchísimos seguidores, hacerse increíblemente famoso, que todos le adoren y por supuesto tener un templo grande y lujoso. Para darse a conocer hace trabajos por cinco yenes a las personas que lo necesiten. 

Estos trabajos pueden ser simples pero otros consisten en matar a los fantasmas de la ciudad que hacen a los humanos avariciosos y envidiosos. Incluso algunos de estos monstruos pueden hacer que las personas caigan en una profunda depresión y fomentar en ellos la necesidad de suicidarse y acabar con su vida (sí, menuda la que pueden llegar a liar los fantasmas de Noragami). 

En un principio, para estos últimos trabajos contará con la ayuda de su tesoro sagrado (personas increíblemente buenas en vida, que mueren en accidentes o por enfermedades con el don de convertirse en una poderosa arma para ayudar a los dioses a purgar la tierra de fantasmas y de corrupción) Mayu. Pero ella abandonará a Yato por su arrogancia y afán de protagonismo. 


Sin su tesoro sagrado, Yato conoce a Hiyori, una estudiante de secundaria que le salva de ser atropellado siendo ella quien sufre el accidente. Después de eso, la vida de Hiyori no volverá a ser la misma y tendrá que estar al lado del dios menor más insufrible le guste o no. Juntos conocerán a Yukine el nuevo tesoro sagrado de Yato, un adolescente rebelde pero de buen corazón. 

Yukine, Yato y Hiyori recorrerán las calles de la ciudad en busca de fantasmas y en bastantes de esas batallas necesitarán la ayuda de otros dioses para poder acabar con el mal. A pesar de todos los obstáculos y diferencias forjarán una bonita y fuerte amistad demostrando que estando juntos nada es imposible y que el camino puede ser más sencillo. 

Como os podéis imaginar por el título del post, Noragami me ha gustado mucho. Creo que es un anime que ha aportado frescura y diversión a Netflix (no sé si a vosotros os pasa pero últimamente yo estaba viendo la plataforma un poquito aburrida). Con Yato me he reído muchísimo. Un personaje super molón, carismático, algo gamberrete pero con un corazón enorme.

Yukine y Hiyori me han enamorado. El primero porque es un adolescente perdido que está buscando su sitio en el mundo de los dioses como tesoro sagrado. En un principio, la relación con Yato no es nada buena por su arrogancia y prepotencia pero poco a poco (y con la fe incondicional del dios menor en su tesoro sagrado) se harán inseparables y juntos serán super fuertes. 


Hiyori es genial. Una estudiante valiente, decidida pero con una ternura y dulzura increíbles. ¿Su mayor virtud? La facilidad que tiene de ponerse en el lugar de las otras personas y su bondad. Ella enseñará muchísimas cosas importantes a Yato y a Yukine y siempre estará para ayudarles, escucharles o salvarles de los indeseables fantasmas. 

Con cada capítulo que veía siempre tenía la sonrisa en la cara. Un anime que te alegra el día, que te hace pasar un rato divertido, fresco y ameno y que además consigue enseñarte valores útiles para la vida. Además, todos sus personajes (a mí no me ha disgustado ninguno) son geniales y aportan mucho a la serie. 

Por cierto, Noragami está basado en un manga por si lo queréis leer primero antes que ver el anime (aunque he leído por ahí que son bastantes diferentes). En fin, que recomiendo muchísimo al dios menor más gamberro y molón Yato y por supuesto a Hiyori, Yukine y todos los dioses que salen en Noragami. Si os gustó Sword Art Online... ¡este anime os va a encantar seguro!

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