Cambio de princesa: para los amantes de los cuentos y de la Navidad


¡Hola hola, lectores! Es más que obvio que la Navidad ya está a la vuelta de la esquina. Yo soy muy fan de las películas de esta época del año y en Netflix estrenaron una que me llamó la atención muchísimo y que era perfecta para estas fechas: Cambio de Princesa. ¿Queréis saber si me gustó la peli? ¿Sí? Entonces os animo muy mucho a que leáis mi opinión. ¡Vamos a ello!

Sinopsis
Una semana antes de Navidad, Stacy, una repostera de Chicago, es invitada a participar en un concurso de repostería en Belgravia. Allí conoce a la duquesa Margaret, que sorprendentemente es idéntica a ella. Esta última, que odia ser el centro de todas las miradas, le propone a Stacy un plan para intercambiar sus vidas durante las Navidades, algo que acepta encantada sin percatarse de las múltiples complicaciones que tendrá esta idea.

Opinión Personal
Como os he dicho antes, me considero una gran fan de las películas navideñas y la verdad es que Netflix, este año, se ha portado genial respecto al tema. ¡Hay un montón de pelis para poder ver en estas fechas! Y yo, seguramente las vea prácticamente todas. Cambio de princesa me llamó la atención desde que leí la sinopsis. 

Esta película navideña está protagonizada por Vanessa Hudgens que interpreta a Stacy y a Margaret, Sam Palladio que se mete en el papel del príncipe Edward de Belgravia y Nick Sagar como Kevin, el mejor amigo de Stacy. Personalmente, tenía ganas de volver a ver a Vanessa Hudgens en una peli porque desde High School Musical no había vuelto a saber nada de ella. 

Tenéis que tener claro una cosa: Cambio de princesa no es la película del año y tampoco cuenta con unas interpretaciones de lujo. Es lo que es: una película romántica navideña para disfrutarla, dejarte llevar un poquito, ilusionarte y soñar (que nunca viene mal y es gratis). Si la veis con esos ojos y no os creáis expectativas, estoy convencida de que os tocará el corazón. 

Personalmente, Cambio de princesa me ha recordado a bastantes películas: Tú a Londres y yo a California, El príncipe y yo o Princesa por sorpresa (reconozco que me gustaron muchísimo todas estas películas que os menciono). Creo que Cambio de princesa es una mezcla encantadora de todas ellas con un resultado muy mágico y entrañable. 

La película nos presenta a Stacy, una repostera de Chicago con un gran talento y pasión por su trabajo. A Stacy le gusta tenerlo todo bajo control, planeado y organizado. Le cuesta muchísimo dejarse llevar, soltarse e improvisar. Por eso, cuando su mejor amigo y también repostero Kevin le dice que están invitados a participar a un concurso de reposteria en Belgravia, casi le da algo. 

Finalmente, decide asistir al concurso con Kevin y su hija y cuando llegan a Belgravia descubren un un lugar mágico, lleno de espíritu navideño y gente amable. Allí pasa algo totalmente inesperado para Stacy: conoce a la duquesa Margaret, prometida del príncipe de Belgravia y que inexplicablemente es prácticamente igual que ella. 

A la duquesa no le gusta ser el centro de atención. Ella quiere ser normal y alejarse de la vida de palacio. Cuando ve a Stacy por primera vez y aprovechando su gran parecido, le pido que se intercambien los días festivos de Navidad. Así, Stacy se meterá en la piel de la duquesa y conocerá al príncipe Edward y Margaret pasará unos días con Kevin y su hija.  ¿Cómo les irá el intercambio?

Cambio de princesa me ha encantado. Ha conseguido emocionarme, ilusionarme, soñar y hacerme sonreír. Además, la ambientación y la decoración de toda la película es preciosa y muy mágica. ¿Otra cosa que me ha gustado muchísimo? La sensibilidad, empatía y humildad de Stacy. Ella nos recuerda la importancia de ser buena persona y de ayudar a los demás en lo que podamos. 

Si os gustan las películas románticas navideñas sencillas y amenas, os recomiendo mucho que veáis Cambio de princesa porque vais a disfrutar mucho con ella. Y si sois fans de Princesa por sorpresa y Mi príncipe y yo y Tú a Londres y yo a California... ¡tenéis que verla sí o sí porque os va emocionar! Entonces, ¿os dejáis llevar por el espíritu navideño, el frío, la manta y el sofá? 

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